Madres y maestras a la vez

Contactamos a dos profesoras, que también son mamás, en diferentes partes de Colombia (Bogotá y Medellín). Coincidencias hay muchas, diferencias también, pero lo fundamental de esta historia es que ambas tienen la misma percepción de su trabajo: "ser la mamá de sus alumnos y las profesoras del futuro de sus hijos".

"Lo más difícil de ser mamá - profesora ha sido la distribución del tiempo. Ser maestra conlleva muchas actividades que se deben hacer en el tiempo de uno", afirma Olga Lucía Agudelo, docente de la Institución Educativa Gabriel García Márquez de Medellín.

Agudelo fue una de las ganadoras del Certamen Internacional de Innovación Educativa en la fase nacional con el proyecto "Macroproyecto: unidos con el resto del mundo", diseñado como estrategia pedagógica para el área de tecnología e informática.

En el colegio me dicen mamá…

Allá están los alumnos de primero de primaria; pequeños, con su lonchera en la mano izquierda y con la ingenuidad de no saber qué va a pasar en el aula educativa. Con las profesoras aprenden a leer, a distinguir cuál es la mano derecha y cuál es la izquierda y sobre todo, a ser personas ejemplares con principios educativos.

"Me considero la segunda mamá de mis alumnos porque los cuido y espero que no cometan los mismos errores de siempre. (…)Cada año es triste porque va a ser imposible cumplir las promesas que nos hacemos en las despedidas. Es una relación bastante profunda y siento orgullo por ellos", palabras de Clara Patricia Castro, docente del Colegio Cafam de Bogotá.

Es claro que la relación alumno – maestra tiene altos sentimientos de aprecio mutuo; poco importa que ya no vean la clase con el mismo docente, la semilla se ha sembrado y el recuerdo siempre perdurará en el corazón de cada uno de los estudiantes.

"Voy a ser la segunda mamá de mis alumnos. Ellos cambian de año, pero estoy segura que siempre me llevan en el corazón", manifiesta Olga Lucía.

Es bueno ser maestra de sus hijos en el salón de clase? Ante esta pregunta, existen diferentes puntos de vista. Para algunos no es recomendado; otros concluyen que es un escenario ideal para que los niños mejoren y tengan más exigencias en el colegio.

"Mi mamá me dio clase en bachillerato. Hoy le agradezco que haya sido estricta conmigo porque mejoré en mi disciplina notoriamente. Además, así nos hicimos más amigas", cuenta Juanita Martínez, alumna de su progenitora en octavo y noveno de secundaria.

No obstante, a Olga Agudelo no la seduce la idea. "Nunca aceptaría porque se puede prestar a mal entendidos, teniendo en cuenta que uno les va a exigir más", concluye la educadora de Medellín.

La experiencia de Clara fue importante para entender lo difícil de esta situación. "La situación fue bastante dura. La verdad, es una práctica incómoda pero lo volvería a repetir porque con ellos aprendí más cosas y crecí como maestra".


El mejor regalo

Ambas profesoras coinciden en que no importa qué regalo reciban el 15 de mayo en las celebraciones por el día del maestro. Lo fundamental en este caso es que sean siempre recordadas con el paso del tiempo.

Así será suficiente para que se sientan orgullosas, derramen una lágrima y evoquen la nostalgia al referirse a un alumno en especial. Su trabajo ya está hecho. Es hora de reconocerles toda su labor porque han formado el destino de varias generaciones de colombianos. Ahora es el momento de decirles: ¡Gracias maestras!

FUENTE:http://colombia.educared.org/educared
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